El príncipe de las mariposas/cuento

Estaba frente a mí en ese momento, aquel joven con la habilidad de hablar con mariposas.

Una habilidad poco común y sobrenatural.
Pero es verdad créanme, les entendía y les ordenaba algo y ellas lo hacían.

Las mariposas lo llevaron hasta mi, me había tropezado en el bosque y caí sobre unas ramas.

No podía moverme, me había lastimado el pie, y tenía 2 meses de embarazo y sentía frío, no había nadie a 100 metros a la redonda que pudiera auxiliarme.

Entonces apareció el.

Las mariposas se habían percatado de mis gritos de auxilio.
Me llevó hasta la casa, mi esposo estaba agradecido.

Él vio la colección de mariposas disecadas de mi marido y comenzó a llorar.
Le dolió ver a aquellas que el concederá a sus amigas muertas.
Jamás volvimos a impedir el vuelo de una mariposa.

Nos contó que el hacia lo mismo de pequeño, coleccionaba un sin número de ellas.

Le gustaba la biología y estudio eso.

Pero la primera vez que escucho una mariposa su vida cambio.

Proteger la vida en el bosque era su trabajo.

Somos tan egoístas y nuestros oídos humanos no pueden escuchar la armonía que la naturaleza expresa.
Le cuento esta historia a mis nietos y no me creen.

Vamos abuela! -Me dicen- papá no habla con las mariposas pero nos encanta escuchar esa historia.

Yo también quiero ser Bióloga como papá – Me dice Anne-

Mientras Benjamín solo mira por la ventana a una mariposa posada en la flor de la maceta junto a la ventana.

Sospecho que el también puede escuchar.

Jhoshua es mi yerno, ese niño que ahora había olvidado hablar con las mariposas se había enamorado de mi hija.

Si no fuera por él, no seríamos la familia más feliz que ahora somos porque amamos la naturaleza y no hay nada de más valor.

Me he sentido mejor

Gracias a Dios, me he sentido mejor.

 

Si tengo insomnio tomo Gabapentina ( aunque a veces me pasó de dormir)

Si tengo ansiedad tomo Lozam ( menos atracones de comida)

Para la depresión sertralina y lamotrigina como estabilizador del ánimo.

 

No he llorado tanto ni me quedo en cama como antes.

 

Tengo más ánimos para hacer limpieza, aseo personal.

 

No tienen idea lo que es vivir con depresión exógena y endogena.

 

Aun así soy feliz. 

 

 

 

 

 

Nos volvimos a encontrar… (cuento)

Tenía 5 años trabajando en un hospital local, ejerciendo como nutriologa cuando por azar del destino nos volvimos a encontrar. El era un enfermo terminal.

 

No podía creer que la oportunidad de estar

juntos otra vez sería en medio del dolor.

 

Pero esta vez, lo habríamos de enfrentar diferente.

cada instante habría de disfrutarse.

Me comisionaron para darle su dieta y yo era la única visita frecuente.

 

Lo amaba, amaba a Víctor como el primer día que le vi.

 

Si alguien sabía con certeza que es amar? Éramos nosotros.

 

Al filo de la muerte, ya no había secretos entre nosotros.

Y evidentemente era la única en su corazón a la que le dolía dejar.

 

Estabamos listos

Para partir, y digo listo, porque aunque el no supiera yo también estaba muriendo.

 

El de insuficiencia renal y yo de Cancer.

 

El amor es así, se concreta en la adversidad, no sabrías que es amor si no fuera por ello.

 

Y entonces, ya no había fuerzas para caminar por los bosques, de viajar por todo el mundo.

Yo le comencé a leer cada noche, me quedaba durmiendo junto a su cama en la sala de enfermos terminales.

Mi doctor, compañero del trabajo me dejaba hacerlo.

 

Las enfermeras no decían nada.

Para ellas éramos, la historia de amor jamás contada.

 

Yo le leía un libro muy especial, el que escribí.

El de la vida que jamás tuvimos juntos. La que me hizo sobrevivir sin él y que ahora le daba alegría a su corazón.

 

Después de todo Dios se había apiadado de mi en una cosa: El amor de mi vida moriría entre mis brazos.

Sin saber que yo le secundaria.

Y no había ya ni una duda de nuestro amor.

“lindas canas” le decíamos.